miércoles, 7 de octubre de 2009

Sólo para oligofrénicos



Los parlamentarios de la Concertación de Partidos por la Democracia, ¿aló?, después de la destitución de la Provoste, denunciaron que la Alianza por Chile ¿aló?, había votado políticamente, en bloque. Una sola mirada a la votación de los cinco capítulos votados, demuestra que los que votaron políticamente, monolíticamente, caraduramente, fueron ellos.

Denunciaron que la acusación no se ajustaba a derecho, y sin embargo, participaron en ella, validándola. La pregunta es: ¿Si hubieran ganado, estarían diciendo lo mismo?

¿Qué significarán la V de la victoria de la Alvear, el pañuelito de cueca de la Provoste? Puesto que no ganaron y no era día de fiesta debieron reservar el pañuelito para las lágrimas y haber hecho la P de perdimos, aunque se hubiera confundido con la P de la política con mayúsculas de Nuñez, ¿aló?, ¿de cuando acá? habría dicho mi abuela.

Felizmente, la tecnología ha desarrollado el audio en la televisión, porque una versión muda de la votación en el Senado, la habría mostrado emocionada hasta las lágrimas por la victoria, levantando los brazos como tribuno (tribuna en este caso), a la tribuna, recibiendo abrazos y besos y dirigéndose al país dictando normas de comportamiento y moralidad ¿Aló?

Ese es el Chile de la fantasía, de la farándula política, del circo de travestis (con todo el respeto para los travestis de verdad), ¿ y al Chile verdadero, cuándo le toca algo de la repartija?

Uno se pregunta: ¿ el problema de la educación, dónde, en que cajón de qué escritorio de cual oficina duerme el sueño de los muertos? ¿Lo tendrá la seremía, la subsecretaría, el gope o el ministro? Adivina buen adivinador.

Porque el problema de la educación es de una gravedad extrema, desde las escuelas de la pobla, donde los muchachos, aburridos como ostras con la jornada completa, encerrados sin nada que hacer, hacen la cimarra para el copete, la pasta, los tríos, los cuartetos, aprendiendo directamente, de la vida, de la calle, lo que los educadores no enseñan, hasta la enseñanza superior, donde los mercachifles hacen su agosto y en vez de docencia se ocupan de instrumentos mercantiles, letras, cheques, pagarés, cláusulas de aceleración de pago, dicom, factoring, mientras los ingenuos firman papelitos como si fueran cartitas de amor, que sí lo son, pero que caen el manos de los yutronic de siempre, para hacer naufragar los sueños de familias enteras, ilusionadas con este ACCESO AMPLIO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR.


¿A quien le importa el futuro político de nadie ante este panorama dantesco del futuro de la educación de Chile, o sea, de Chile?


Para rematar lo que ya huele a ptomaínas, el capitán futuro tiene un sueño, hacer coincidir al mercado, la sociedad y la política, o algo así más o menos, como las parábolas de la religión, y de paso, recuperar la nobleza de la política, la misma que el destruyó con los chiledeportes, efes, transantiagos y otros que van quedando en el olvido. ¿Quien vendrá a salvarnos?

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