sábado, 10 de octubre de 2009

¿Hay inteligencia en la inteligencia emocional?

Carabineros estrangulando a una estudiante

En Chile pasan cosas sorprendentes, pero de fácil explicación.

¿Cuántos de los que lloraron en las calles por la muerte del general director de carabineros sabían, siquiera, quien ocupaba ese puesto? ¿Cuántos de ellos pasan por alto que la represión policial chilena es una de las más efectivas del mundo, no en contra de la delincuencia, que está en alza, sino contra los ciudadanos que se atreven a usar espacios públicos para expresar opinión en cuestiones esenciales?

Al que se le ocurrió llamarlo el general del pueblo desconoce olímpicamente que la brutal represión de carabineros contra los mapuche, incluidos niños, mujeres y ancianos, fue dirigida por ese mismo hombre de misa diaria, de pastorales del matrimonio y otras elevaciones espirituales; que la represión en contra de los estudiantes y trabajadores, de la cual hemos sido víctimas y testigos directos por la televisión, no es solamente abuso de la fuerza, sino también provocación que da paso a la represión. ¿Quién no sabe que los integrantes de las fuerzas especiales están, no solamente adoctrinados en contra del "enemigo interno", sino que actúan bajo el efecto de drogas estimulantes. ¿Podrá un ciudadano común saber, algún día, si esa droga está institucionalizada, o los más "débiles de carácter" la ingieren por su cuenta para infundirse valor y arrasar con los principios que todo hombre tiene, o debe tener?

Carabineros, perros y gases, contra civiles.


Desde otro ángulo de interpretación un periodista calculaba, a grosso modo, el tamaño de la "familia militar", cuya sola expresión de condolencia basta para alcanzar esas cifras que sorprenden.

Ni las mujeres se salvan (las carabineras, digo)


Lo que da una explicación a lo sucedido parece ser simple, y conocido. La masa popular ha reaccionado con los sentimientos, con el corazón ante la tragedia, sin detenerse en el frío análisis que se requería para catalogar adecuadamente al fallecido. El dolor por la pérdida de seres queridos, magnificada por la prensa, que no tuvo otra fuente de noticia durante estos días, golpeó la emocionalidad y dejó de lado la realidad.


Aplicando los conocimientos aprendidos por la lectura de las escuelas de Panamá, de triste recuerdo.

Bien por quienes lloraron en las calles por el general, porque han actuado como seres humanos sensibles al dolor del otro, sin pensar que nadie llorará por ellos, mal por las consecuencias políticas de ese desahogo, que los políticos sabrán manejar, como siempre. Mal mensaje también para los carabineros represores (que obviamente son una minoría), que verán en ello un respaldo a sus inconductas.

Y lo reemplaza el general gordon, un apellido de prosapia militar nada pacífico.


Una abuela mapuche cargada como un saco de papas.
Y el general del pueblo, ¿dónde estaba?¿qué hizo con esta imagen que recorrió el mundo?

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