lunes, 5 de octubre de 2009

Abuso de la discrecionalidad

Santiago; 23 de diciembre de 2007

Dr. Juan Tisné
Presidente Regional Metropolitano
Colegio Médico de Chile.
PRESENTE
_____________________________
Le dirijo esta carta a título personal, por el hecho de no estar colegiado en su Regional, pero, al mismo tiempo, reconociendo en Usted a un dirigente que ha sabido enfrentar con criterio de realidad los problemas del gremio, como lo he hecho presente en relación a algunos de sus logros.

El Dr. Juan Maass Vivanco, Director del Hospital Dr. Félix Bulnes Cerda, ha declarado mi cargo en vacancia por salud incompatible con el cargo por haber cumplido seis meses de licencia médica en los últimos dos años. Si bien es cierto ha aplicado la norma correspondiente del Estatuto Administrativo, no ha respetado las limitaciones que modulan la discrecionalidad que la propia norma otorga, y que tienen que ver con la razonabilidad, la justicia y la buena fe que habrían dado respetabilidad a su decisión. Eso si no se agregan aspectos de revanchismo personal, acoso laboral y violaciones de la probidad administrativa que explican, con claridad meridiana, lo sucedido.


Una larga historia de persecución laboral, de sumarios administrativos infructuosos pero que, a pesar de ello han permitido cerrarme el paso a cargos directivos, de notas de demérito por no lavar la loza del Servicio de Urgencia, por usar tenida de blanco y no el delantal, por negarme a abandonar la atención en el box de cirugía, por negarme a atender traumatología compleja en mi calidad de cirujano de partes blandas, por negarme a dar el alta a niños recién operados, por negarme a hospitalizar niños sin urgencia en camas de observación, por dar información a la prensa en mi calidad de Jefe del Servicio de Urgencia y Director subrogante, por rechazar ser calificado en lista 3 en mi condición de dirigente gremial, una lista interminable de atropellos en la cual han desfilado numerosos directores, subdirectores y jefaturas menores en el mismo empeño.


En evidente contradicción con lo anterior, mi desempeño laboral, en el último tiempo y de acuerdo con la estadística oficial cuadruplicaba y en ocasiones sextuplicaba el rendimiento promedio de mis colegas de especialidad


Pero, las gotas que han colmado el vaso de la autoridad, en este caso, el Dr. Juan Maass Vivanco, han sido mi apoyo a la creación de la Asociación de Funcionarios médicos, la primera del país, y mi actuación ante tribunales en defensa de una funcionaria injustamente destituida, que me ha valido el trato de “traidor” en una de sus intervenciones públicas y la apertura del último sumario administrativo por esa causal precisa, desconociendo mi calidad de Presidente de la Asociación de Funcionarios y de habilitado en Derecho reconocido por los tribunales de justicia.


En la espera de mi jubilación, cuyo trámite inicié hace ya más de dos años, e iniciando la tramitación de mi jubilación por enfermedad irrecuperable el día 30 de Noviembre, soy notificado el 12 de diciembre recién pasado, por carta certificada, de la resolución que declara la vacancia del cargo y mi separación del servicio, es decir, con remuneración igual a cero, sin aviso alguno que me hubiera permitido, al menos, presentar el habitual “téngase presente” ante la Contraloría General de la República, representando la enorme injusticia producida por el mero albedrío de una autoridad.


Sin ánimo alguno de dramatizar ni de victimizarme, he debido suspender los tratamientos de las enfermedades que me aquejan, una de las cuales origina la salud incompatible. Así, he debido suspender la coronariografía, la ventriculografía y eventualmente el tratamiento con infartos programados de una miocardiopatía hipertrófica sintomática porque simplemente no dispongo de los más de seiscientos mil pesos que me cuesta la primera y los eventuales dos o tres millones de pesos de unidad coronaria; he debido suspender el tratamiento dental de implantes, de alto costo, como se sabe y finalmente, una colecistectomía programada, patologías todas respaldadas por los respectivos especialistas y en conocimiento de la autoridad administrativa.


Visto desde el punto de vista de las necesidades económicas, el Dr. Maass me aleja de la posibilidad de financiar mis problemas de salud con el estímulo para la jubilación recientemente acordado para los médicos del sistema público.


Colegas como el Dr. Juan Maass Vivanco desprestigian la profesión, en tanto quien la profese, cualquiera sea la posición que ocupe en el sistema, no puede hacer caso omiso del ser humano y de sus necesidades, en este caso más que necesidades, derechos fundamentales, garantizados constitucionalmente, como lo es el derecho a la salud.


Cualesquiera hayan sido las discrepancias que haya tenido con las autoridades por mi trabajo gremial, tengo la tranquilidad de saber que nunca antepuse mis intereses personales ni nunca, ni al peor de mis enemigos, oculté mis valores ni mis intenciones.

Es por ello que resiento profundamente que un profesional dedicado íntegramente al servicio público y por el sólo hecho de enfermar con salud “incompatible”, declarada administrativamente y de manera discrecional y no “irrecuperable”, que permite seis meses de sueldo, declarada mediante un trámite ante el Compin, con alto riesgo de ser rechazada, se pueda ver, al término de su ejercicio profesional, de la noche a la mañana, literalmente en la calle.


Por el interés general de lo que denuncio, más allá de mi caso particular que estoy seguro podré remontar, es que estimo que esta situación debe ser conocida en el gremio médico, puesto que todos estamos expuestos a tener jefaturas de la calidad moral del actual Director de mi hospital.


De antemano, gracias

Dr. Hernán Lechuga Farías
Rut 4.427.350-0
ICM 6.308-8

No hay comentarios:

Publicar un comentario