sábado, 10 de octubre de 2009

El conflicto mapuche y la incultura oficial


Hoy se está en condiciones de explicar el bandolerismo meridional de Italia, como un desesperada resistencia a la acción violenta de transformación de las poblaciones campesinas del sur, en masas proletarias, según las exigencia de una industrialización forzada advertida por la burguesía de la época.

La sanguinaria represión de esta ilegalidad - se hizo uso del ejército y del exterminio de masas - fue la reacción a una violencia que era en todo caso la expresión radical de valores (los de una cultura preindustrial) y de intereses (los ligados a una economía agrícola-pastoril), antagónicos y profundamente conflictivos con los dominantes. La lucha contra el bandolerismo fue pues, una verdadera guerra civil, tanto que durante decenios las regiones del sur fueron sometidas por el ejército y su población se vio afectada por el rigor de la legislación penal militar.

Pues bien, la densidad política de este conflicto fue ocultada por la interpretación criminológica de la época, que estigmatizó el comportamiento ilegal de la masa como biológicamente determinado por un retraso en la evolución de la especie, por lo cual aquella violencia no era violencia de clase sino violencia gratutita de razas inferiores, que en su obrar mostraban ser más similares a las bestias que a los hombres. Su represión se justificó como benéfica obra de civilización.

Massimo Pavarini. Control y dominación. 1983 Siglo Veintiuno Editores.

No está demás recordar que el bandolerismo nace en el siglo XVI, saliendo Europa de la Edad Media hasta llegar al siglo XVIII, en que el industrialismo logra transformar al campesino en obrero y se continua en el siglo XIX. Los gobiernos de Chile lo trasladan hasta el siglo XXI, mediante la represión brutal, genocida, del pueblo mapuche. Leer hace bien.




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