lunes, 5 de octubre de 2009
Cuentocorto
Estaban muy juntas, sin saberlo, hasta que sintieron el calor y se apagaron las risas y las conversaciones a su alrededor. Sus pequeñas lenguas, ardientes, jugando, inconscientes, las fueron fundiendo, abrasadas, hasta caer confundidas en el más dulce de los lechos, consumando el ritual del segundo cumpleaños del Vicente que, embelesado, no quiso apagarlas.
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