domingo, 11 de octubre de 2009

Diez años después... y de no se sabe cuantos muertos...


Jueves 10 de julio de 2008

Colegio Médico de Chile

Contaminación: Variables biomédicas serán consideradas en nuevo modelo predictivo

El presidente del Colegio Médico, Dr. Pablo Rodríguez, valoró el anuncio de la Intendencia de que el índice de enfermedades respiratorias será considerado como uno de los principales factores para decretar futuras alertas y preemergencias ambientales.
El índice de enfermedades respiratorias está estrechamente vinculado a la contaminación de la Región Metropolitana. Es por esta razón que la Intendencia anunció que las variables biomédicas serán uno de los principales factores a considerar en el nuevo sistema de seguimiento y pronóstico ambiental


Domingo 24 de mayo de 1998
Diario La Epoca.

Sr. Director:
El indicador más sensible de la contaminación atmosférica es el pulmón de los niños.

Así lo indica la relación estrecha y directa que se constata entre niveles de contaminación y número de consultas por obstrucción respiratoria en los meses de invierno. Este es un análisis de resultado, es decir, es un análisis de lo que verdaderamente interesa en este caso, la salud de nuestros niños.

Comparar gráficas de niveles de contaminacióncon otros países, mediatizar la relación entre contaminantes y afecciones respiratorias, evaluar el efecto de los controles sobre los niveles de contaminación y no sobre el número y gravedad de las consultas médicas, son aspectos de un análisis de proceso que no considera el resultado.

Ambos enfoques del problema son válidos porque son los polos de una dialéctica inevitable: no hay resultado sin proceso ni proceso sin resultado. Si los resultados son sistemáticamente buenos, se tiende a enfocar al sistema con el concepto de la caja negra, es decir, no existe interés alguno en desmontar su mecanismo ni en interferir su autonomía. Sin embargo, si el resultado no responde a las expectativas, se impone abrir la caja y mejorar el sistema.

Exactamente esto es lo que está pasando con la contaminación atmosférica, y de ahí el absurdo de pretender justificar los altísimos niveles con una explicación tecnicista de los procedimientos de evaluación y control, que a nadie convence, porque aquí los resultados están demasiado a la vista.

Esta es la base de la discusión entre la CONAMA, encargada del proceso de control y el Colegio Médico, encargado de paliar los resultados de la contaminación. Ambos enfoques deben lograr la síntesis, definiendo en conjunto los objetivos y las formas de alcanzarlos. Pero juntos no significa revueltos, y así como los médicos desconocemos el funcionamiento de los filtros de las chimeneas y no opinamos sobre ello, exigimos asimismo que nuestros conocimientos no sean descalificados ni puestos en duda.

Debe someterse a la discusión la utilización de indicadores biomédicos, (el primero de ellos el número de consultas) y disminuir los niveles de contaminación requeridos para el establecimiento de las emergencias y preemergencias.

El segundo aspecto necesario de aclarar es que la contaminación y sus efectos ha dejado de ser un problema médico para transformarse en un problema de políticas medioambientales. Podemos tener todos los recursos materiales y humanos para la atención de esta patología y es deseable que así sea, pero el paciente, recuperado de su crisis, no tiene otra alternativa que volver al mismo medio que lo ha agredido.
Así, el círculo se hace vicioso.

Aquí, de manera dramática, cobra verdad el viejo aforismo de que es mejor prevenir que curar. O que lamentar porque los niveles de contaminación de los últimos días elevan la mortalidad en un 30% y el riesgo de cáncer a futuro en una cuantía no establecida aún, pero indiscutible.

Dr. Hernán Lechuga Farïas

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